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Redacción Adlatina |

Ciencia de la Información y Relaciones Públicas o Institucionales

Ciencia de la Información y Relaciones Públicas o Institucionales
Esta es la quinta edición de un texto que Fernández Escalante sigue revisando, actualizando y ampliando desde hace unos treinta años. La primera nació como respuesta a un pronóstico que el tiempo vino a confirmar. “Perfilábamos entonces –dice el autor en el prólogo– la importancia creciente de la ciencia de la Información, de las Comunicaciones y del estudio de la Opinión Pública como fundamental para la sociedad, empresas, gobiernos, y partidos políticos”. Además de razón, el tiempo también le dio pertinencia a todas esas temáticas. La influencia de los medios de comunicación, la creciente exigencia de los públicos, potenciados por la globalización y la competencia, han hecho de la Opinión Pública un necesario (y a veces un incómodo) partner de empresas, gobiernos y personalidades. LA OPINIÓN PÚBLICA Para un experto como Fernández Escalante, la Opinión Pública es un poder lento y demoledor; uno de los principales factores que moviliza a las sociedades y influye decisivamente en los mercados. Pero, también, es una fuerza peligrosa porque en manera alguna es infalible: “lo grave del caso es que puede estar acertada o equivocada y, asimismo, que es factible de influir en ella, tanto con la verdad como con falsedades y argucias”. Aunque aún no está estructurada como una disciplina científicamente formal, hay ya un corpus de premisas que elaboraron sus precursores y que Fernández Escalante repasa y sintetiza con idoneidad. Así recuerda la aguda observación de Sir Robert Peel hace ya más de siglo y medio: “La Opinión Pública es un compuesto de desequilibrios, debilidades, prejuicios, sentimientos equivocados, sentimientos acertados, obstinaciones y párrafos de diarios”. El injustamente olvidado Pierre Martinau agregó, unos años después, que los hombres y las sociedades son motivados mucho más por la emoción, los hábitos y las causas inconscientes que por la razón y la lógica. Por supuesto, en esta reseña de los precursores no podían faltar Lippman, ni Canfield, ni Cutlip y Center. EL CORPUS EMPÍRICO El recomendado de esta semana no se dedica pura y exclusivamente a examinar a fondo la problemática de la Opinión Pública. Más bien, la considera en el contexto en que se mueven las Relaciones Públicas. Privilegia su breve historia, sus precursores, organización, públicos, medios de comunicación, empresas, instituciones. Analiza sus vínculos con la Publicidad, la Propaganda, y detalla la elaboración de programas y planes específicos. Asimismo, hay un capítulo (final) dedicado a las Relaciones Públicas en las pequeñas y medianas empresas. En esta presentación, vale mencionar las proposiciones que el autor toma de las enunciadas por Hadley Cantril. • Una vez formada la opinión es muy difícil cambiarla. • Cuando el interés de las personas entra en juego es muy difícil que cambien de opinión. • La opinión de una comunidad la forman los líderes, formales o informales. • El público desdeña una idea si no ve, con claridad, como puede afectar sus intereses. • En general, la opinión pública no prevé los casos complejos que pueden derivar en emergencias. • La opinión pública es extremadamente sensible respecto de los acontecimientos importantes. • La opinión se inclina favorablemente hacia las organizaciones y personalidades que saben inspirarle confianza. • La opinión pública está en constante cambio. Fernando M. Fernández Escalante es diplomático de carrera y ocupó, en distintos períodos, cargos directivos en Idea, Ford, el Banade, entre otras instituciones. Además es profesor consulto de Relaciones institucionales e internacionales y de Organización y Dirección de empresas.